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miércoles, 6 de febrero de 2019

Planto de Pleberio


              Lee detenidamente y con atención el siguiente fragmento y responde: 

¡Oh, Amor, Amor! ¡Que no pensé que tenías fuerza ni poder de matar a tus sirvientes! Herida fue de ti mi juventud, por medio de tus brasas pasé. ¡Cómo me soltaste, para darme la paga de la huida en mi vejez! Bien pensé que de tus lazos me había librado cuando los cuarenta años toqué, cuando fui contento con mi conyugal compañera, cuando me vi con el fruto que me cortaste el día de hoy. No pensé que tomabas en los hijos la venganza de los padres. Ni sé si hieres con hierro, ni si quemas con fuego: sana dejas la ropa, lastimas el corazón. Haces que feo amen e hermoso les parezca. ¿Quién te dio tanto poder? ¿Quién te puso nombre que no te conviene? Si amor fueses, amarías a tus sirvientes; si los amases, no les darías pena; si alegres viviesen, no se matarían como agora mi amada hija. ¿En qué pararon tus sirvientes e sus ministros? La falsa alcahueta Celestina murió a manos de los más fieles compañeros que ella, para su servicio emponzoñado, jamás halló; ellos murieron degollados; Calisto, despeñado; mi triste hija quiso tomar la misma muerte por seguirle. Esto todo causas. Dulce nombre te dieron; amargos hechos haces. (…) Alegra tu sonido; entristece tu trato. ¡Bienaventurados los que no conociste o de los que no te curaste! «Dios» te llamaron otros, no sé con qué error de su sentido traídos. Cata, ¿qué dios mata los que crio? Tú matas los que te siguen. Enemigo de toda razón, a los que menos te sirven das mayores dones, hasta tenerlos metidos en tu congojosa danza; enemigo de amigos, amigo de enemigos. ¿Por qué te riges sin orden ni concierto? Ciego te pintan, pobre e mozo. Te ponen un arco en la mano, con que tires a tiento; más ciegos son tus ministros, que jamás sienten ni ven el desabrido galardón que se saca de tu servicio. Tu fuego es de ardiente rayo, que jamás hace señal cuando llega. La leña que gasta tu llama son almas e vidas de humanas criaturas; las cuales son tantas que de quien comenzar pueda, apenas me ocurre.

1.- Contextualización:
              -Autor:
              - Obra a la que pertenece:
              - Fecha primera publicación:
              - Autor:
              - Género literario.

2.- Preguntas centradas en el fragmento:
a) ¿A quién se dirige la persona que está hablando? ¿Cómo es descrito ese receptor?
b) ¿Por qué parece ser un asesino?
c) Explica las oraciones subrayadas:


3.- Preguntas entorno a la obra:
a) ¿Qué personajes crees que está hablando? ¿En qué momento de la obra? ¿Por qué lo deduces?
b) ¿En qué líneas resume las muertes acaecidas en la historia?
c) ¿Qué personajes no actúan según las normas morales de la época?
d) ¿Considerarías a Melibea un personaje plano o redondo?

4.- Estilo. Identifica y explica:
a) Algunos de los númerosos antónimos (antítesis).
b) Ídem paralelismos.
c) Hipérbatos.
d) Preguntas retóricas.
e) Enumeraciones:

5.-  Identifica en el fragmento alguna oración con predicado nominal y analízala.

6.- Analiza morfológicamente las palabras destacadas en negrita:

7.- Analiza estos enunciados extraídos:
a) Contenta por su actitud.
b) Vivía en mi pueblo contento.
c) Demasiado cerca de mi casa.
d) La otra mañana lo encontré demasiado cerca de mi casa

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